jueves, 23 de agosto de 2012

Aclaraciones


 Loto que abre el deseo y acompaña el olvido.

Notas para mi querido amigo Gregorio Bermejo.
Hola Gregorio: sabes que soy seguidor de los personajes que has creado en estos relatos y te agradezco el esfuerzo que has puesto en la obra. Sabes también que soy parte implicada ya que me han seducido desde el comienzo y busco con interés los matices que presentas; ¡con ellos he aprendido a vivir y ser mejor! El proyecto ya forma parte de mi pensamiento pero siento que la reflexión sobre la ceguera de Lucía me está confundiendo; ¡demasiados giros en los estados del alma!

Pienso que tú, querido Gregorio, has tratado el tema pensando más en ti que en el lector y eso puede confundirnos y dañar la obra.

Me temo que presentas el conjunto de la historia deshilvanada, quizá es una sensación causada por la capitulación que le das al blog. El estilo metafórico y simbólico, la hacen especialmente densa y el uso del lenguaje es poco apropiado para la época en que vivimos. La lectura exige demasiada atención y la acción resulta mitigada por el tono cansino del duelo. El ritmo es lento aunque plagado de ideas sorprendentes. Las antífonas acompañan, son una parada que obliga a detenerse y reflexionar fuera del texto, pero los paisajes que presentan son demasiado amplios y abstractos; ¡nos exiges demasiado!

Pienso que tendrías que detener la mirada y atraparme con un concepto claro y seductor, meterme la historia en la boca con la pala de sacar el estiércol.

Constato en mí estado de interés que con el paso de los días se desprenden síntomas evidentes de cansancio. Quizá es el peso de lo que hemos perdido y tu presentas sin embozos, o quizá el tema requiere agotarnos de aburrimiento… También quedo agobiado por el sometimiento a la oscuridad de la vida; ¡la verdad, me deprime, Hundirme en la gravedad del dolor me sobrepasa el ánimo; ¿no podrías poner una escena más dinámica, algo de sexo por ejemplo? Es por todo ello que te escribo y te exhorto a abreviar los relatos, cada vez se hacen más complejos y su comprensión más difícil.

Recoge un abrazo caluroso…
Rufino Mesa
La Comella. 24-8-012

Respuesta

Hola Rufino: gracias por los consejos.
Es cierto que el lector puede quedar obnubilado por el lenguaje, por el tema y la manera de tratarlo. Es tan natural la desorientación que a estas alturas de la historia ya no recuerden los motivos iniciales; la verdad, ¡me siento un aprendiz!…

A petición tuya hago este paréntesis para poder seguir el hilo de las intenciones generales y hacer memoria del núcleo de los relatos. Soy consciente que todo se puede decir con menos palabras y terminar con una antífona.

Con este fin te remito los siguientes puntos y deseo destacar las causas principales de la historia de Lucía.

· El dolor que origina la pérdida de los seres queridos.

· El miedo al fracaso, la soledad y la enfermedad.

· La ceguera voluntaria para no ver ni sufrir el terrible castigo de la realidad.

· El destino que golpea sin piedad y nos deja vencidos en su misterio.

· La locura devenida por la falta de gobierno.

· La muerte como solución y final irremediable.

Todos esos temas están cosidos entre los personajes que acompañan a Lucía y de ellos se desprende los siguientes apartados:

· La esperanza como estímulo.

· La pasión como fuerza creadora.

· La belleza que implica vivir del goce estético.

· La confianza en el ser

· El amor como estímulo.

· La reconciliación y la entrega.

Se hace pues obligado abrir este paréntesis para entender y respirar en su limpia arquitectura lo que ha pasado y lo que ha de pasar…
¡Los temas ya están desarrollados y a punto de concluir!

Gracias amigo y un fuerte abrazo…
Tarragona a 24-8-012

II nota

Querido Gregorio: entre los temas que desarrollas se encuentra el valor ético, estético y moral de la ausencia; ¡la pérdida del amado! Es un tema que me ha cautivado y deseo compartir algunas reflexiones y aspectos formales contigo.
En mi ideario de observaciones sobre la naturaleza, la fuerza de la ausencia se remonta a la visión de una piedra dentro de un agujero; entonces no hubo dolor, fue mucho después, pasados 31 años, cuando entendí plenamente sus consecuencias.
La presencia anímica de lo que ya no está, se remonta al año 1975, (mirar: la cova de Valls). Con el tiempo se ha convertido en una figura simbólica, en un recurso literario que hace énfasis en lo que ya se ha ido. Para mi forma de ver, la ausencia que anida en los sentimientos es más presente que la propia realidad. Este hecho me permite seguir recreando la obra de manera permanente, pues confío en las resonancias profundas que han dejado, ya se han hecho memoria sólida; tengo el convencimiento que de sus temblores vivimos…

Te pido que desarrolles este punto de vista en la historia de Lucía, pues siempre quedé atrapado en las emociones, en las valoraciones superficiales de la percepción. 

Gracias por atenderme…
Abrazos y hasta siempre.
La Comella. 24-8-012

II contestación
Estimado Rufino: contesto y agradezco tu petición, sin ella no habría la posibilidad de valorar un concepto tan obtuso..

La tragedia y la pérdida

En el presente relato: “Las sombras de Lucía”, se tratan los requiebros mentales que sufren las personas afectadas por un encuentro súbito con la tragedia. Son reflexiones sobre la desventura, sobre el dolor que nos entristece y nos deja al borde de la derrota. Relatos sobre la dificultad que tenemos para gobernar la adversidad, la tragedia que presenta la muerte y también como podemos fantasear con ella para mitigar sus efectos. Estos temas se presentan ralentizados, repetidos y circulares; pienso que la ausencia no tiene bordes!

En el duelo el tiempo está cargado de infinitas repeticiones; cada día se vive sumergido en el eterno regreso y aparece el nuevo sol con las mismas melancolías. Son acciones lentas que se tejen en la vida cotidiana, estampas donde vemos que el desasosiego es frío y la partida llega sin avisar. Estas situaciones son inevitables y normalmente llegan en el ocaso personal, en el invierno de la vida, pero a Lucía le ha tocado en el esplendor de la juventud.

El encuentro con la muerte en el fervor de la vida, la pérdida súbita, despierta una tormenta de preguntas que pueden ser reveladoras. De ahí nacen infinidad de motivos: son las llagas que nos dejan sumergidos en la incertidumbre, nos modifican y transforman. Aquí recordaremos una vez más que las heridas pueden ser luminosas. En la experiencia de la pérdida se encuentra la inspiración de lo asombroso y trágico. También de ahí se extrae la inteligencia que afina el instinto y busca consuelo en el misterio, en el rostro dorado de Dios, o en la máscara oculta del devenir. Pero sobretodo, en ese encuentro grave, espantado y doloroso, se cosecha la certeza del destino. Observamos con claridad que nos alejamos sin querer de los años felices de la juventud, que nos acercamos a la vejez y que la tragedia forma parte de la vida.

No obstante la angustia que causan estos motivos, de el peso de la tragedia, al pensarlos y rehacerlos los hacemos próximos y familiares. Al recrearlos en la obra se hacen pensamiento colectivo y se reconocen en la cultura como parte fundamental de la vida.

La ausencia del amado y el dolor que origina, el desasosiego que causa la pérdida, están siempre presentes y cercanos como lo están la vida de la muerte. No obstante es un hecho que se tiene que reconciliar en cada uno de nosotros para obtener un poco de sosiego. Cuando eso se hace de manera normalizada, se establece la conformidad con todo lo inexorable. Es entonces cuando se contempla el devenir con esperanza ya que significa que aquello irremediable ya se ha aceptado y las fuerzas disponibles se pueden dedicar a los propósitos que cada cual tenga en su mente y desee asumir…

Hasta pronto.
G. B.
Tarragona a 24-8-012

III Nota

Vuelvo a ti, querido: ahora es para pedirte si la estética del dolor es incompatible con el placer de la vida. Recordando las conclusiones del trabajo citado, dejé una nota escrita que ahora te adjunto, agradeceré que me digas algo al respecto.

-Cuando el día de los objetivos ausentes llegue, si llegan, les llamaré Los juegos del dolor y el placer y en ellos podremos sentirnos renacidos. Encontrarnos pletóricos entre aquello que hoy y ahora no existe... ¡todavía no tiene cuerpo!…- 

Abrazos sentidos y cálidos
R. M.
La Comella. 24-8-012

III Contestación

Hola amigo: nada se podía hacer sin la esperanza en disfrutar un momento de consuelo, así pues te envío unas palabras que espero servirán para reconciliarte con la historia…

Desenlace
Pienso como lector que probablemente más adelante han de venir momentos de felicidad; ¡los encuentros con la plenitud también son de esperar y Lucía tiene derecho a encontrar la manera de reconciliarse con la vida. Entonces las ausencias, el dolor, la infelicidad quedarán fundidas y memorizadas en la tierra; ¡ese es su destino! Si no es así y la tragedia se suma a la desventura, tendremos ante nosotros una situación de mala suerte, un destino desgraciado. En sus manos esta el saber gobernar los momentos que le regalan los días para conducir la vida y hacer de ella un proyecto ejemplar…
Pienso igualmente que la ausencia puede ser la causa del placer. El descubrimiento de nuevas realidades, el deseo palpitante de un momento de gozo, son motivos que nos llenan los ojos de asombro y esperamos con ansiedad aquellos instantes que nos colman de alegría. En este caso es la ausencia la que nos avala y son los sentidos los que esperan pacientes, esperanzados y anhelantes. Son hipótesis visionarias que segregan energía creativa, huevos de oro que anidan en la mente como propósitos y programas a realizar. Probablemente estos proyectos serán transmitidos poco a poco, igual variarán en su trayectoria o no se ejecutarán nunca, puede pasar que se devengan en vivencias cargadas de pasión y esperanza, pero siempre son ausencias activas que en el presente nos animan a seguir. 

Hasta siempre.
G. B.
Tarragona a 24-8-012

IV nota

Estimado Gregorio: pienso que el estado de regeneración simbólica es obligado pero lo presentas árido, dejas en el aire una actitud ante la vida demasiado densa. ¿Crees que el fortalecimiento interior de Lucía nos sobrepasa a todos?
Estamos en la era de las redes sociales y tu mismo publicas los relatos en ese medio; ¿tienes respuestas concluyentes? ¿Crees que algunas personas se han emocionado, reformado o decantado hacia una mirada interior? ¿ Crees que tienen argumentos suficientes como para empezar una vida nueva si las situación así lo requiere…?
Lucía lo está viviendo pero se resiste al cambio; ¿lo hace por apatía, por falta de confianza, por acomodo en la estética del dolor?

Nada más por el momento.
Siempre agradecido….
R. M.
La Comella. 24-8-012

IV contestación

Hola querido: me preguntas demasiadas cosas, ahora no voy a contestarte, voy directamente al tema general.

La jácara sin demora…

Alguna cosa ha pasado que se ha involucrado en los relatos y han configurado parte de su vida en base a la representación de los mismos. Sumergida en su propia desgana, en la acción intencionada de su propia muerte simbólica, ha renacido en ellos, o mejor, ha sobrevivido indemne a la tragedia entre las palabras impresas. Rebrota una y otra vez y siempre termina en el llanto, ese es el final del círculo. Es como una semilla oculta en la tierra, una pepita que lleva el mensaje encriptado, una planta castigada por el frío; se habitúa a él, ¡se aclimata!

Lucía ha sabido decantar su ánimo bajo la sombra de la desdicha. Desde la ausencia de estímulos ha sabido mantenerse y a la vez acercarse hacia un nuevo resurgimiento espiritual. La luz del sol le lava el rostro cada día y eso la hace respirar con brío, pero añora el sabor de la tristeza ya que como hemos dicho, la fuerza de la ausencia, aquello que nos deja la muerte, es mayor cuanto más lejana es la posibilidad del encuentro con el deseo. Entonces el amado se afianza en el recuerdo y para no perderlo lo recrea, lo revive y ritualiza cada día.

Así vemos como las personas, igual que la cultura, escogemos la estética del dolor como forma de avalar el corpus espiritual por encima de las evidencias de la realidad.

En el relato

A su pesar las dudas persisten y la confunden; durante meses los relatos la han agobiado, pero al final se ha habituado a leer y ha vivir los sucesos como estímulos permanentes. Se ha percatado que las historias la presentan con cierta indecisión y en ellas se ve atrapada en la incertidumbre. No se encuentra agraviada, se ve heroica y mujer apasionada. Todo parece impreso en la normalidad de los días, se be confundida, sí, como lo estamos todos, pero eso no le merma fuerza, por el contrario la anima.

Los titubeos y flaquezas se han hecho firmes en su ideario. Sin proponérselo ha encontrado los apoyos para vadear el río; los conceptos se han solidificado en su pensamiento y los proyectos se han estructurado entre sus decisiones. Este cuadro le ha proporcionado infinidad de imágenes y ha visto claramente que todos los relatos son piedras que forman un puente para franquear los infortunios. Estas crónicas son losas de basalto que le ofrecen consuelo, puntos firmes para caminar independiente y liberarse de la gravedad de la dependencia amorosa. Son apoyos que hará servir para vadear el río de la vida y cuando se sienta libre del peso de las emociones lo hará con la normalidad que lo hace el agua bajo los pies.

Entre los estampidos de las ruedas, el rugir de los camiones y los desastres que nos impone el destino, siempre podemos encontrar un segundo de reconciliación, un minuto de sosiego. Lucía lo gozó sin darse cuenta, lo encontró por un tiempo en estos relatos y será mucho más tarde cuando realmente se dé cuenta de lo que significan para ella.

En ellos han concurrido los caligramas y las antífonas y han sido de utilidad las observaciones que el Chacal y sus alterónimos le han dedicado. En realidad han sido palabas consoladoras que suponen ya la memoria explícita de lo que ha sucedido y en su conjunto han grabado en la mente situaciones inolvidables…

Apasionada en los nuevos encuentros, todavía vive los instantes en un letargo permanente, se mueve en la duda y la incomprensión y juega cartas erráticas pero está activa y crece como persona. En los relatos farfulla palabras inconexas y se adormece a cada instante, pero en la realidad se muestra más explícita, valiente y generosa. En ocasiones se asusta de sus propias conjeturas, de los pasos que va dando y queda paralizada igual que las semillas cuando hibernan. Son, como ella, almas que se avivan y se esponjan bajo la tierra…

Ya nos veremos y lo hablamos delante de un café.
G. B.
Tarragona a 24- 8- 012

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